Soy la palabra que no espera
el ruido que hace hablar a tu silencio
el nudo de la cinta de tu pelo
la mirada que quiere subir a tu marea
El canto de esperanza en el asfalto
los dedos torpes que sueñan con tu espalda
las amarras de un barco encallado
el asesino sin culpa ni redada
el ruido que hace hablar a tu silencio
el nudo de la cinta de tu pelo
la mirada que quiere subir a tu marea
El canto de esperanza en el asfalto
los dedos torpes que sueñan con tu espalda
las amarras de un barco encallado
el asesino sin culpa ni redada
Desde mi ventana
viernes, 18 de febrero de 2011
Se parte la mañana
Se parte la mañana y yo quiero ser las gotas que bajan por tu pelo, el perfume que agita las manos en el vagón, la paloma posada en tus hombros para picotear despacio tu cuello dormido que sueña no estar allí. A mil pasos siento el olor de tu sonrisa, con los párpados caídos como si las persianas del mundo, que iluminan el mío, estuvieran a medio cerrar. Una muchacha te roza y pide disculpas que nunca son oídas. Quisiera ser esa música que empapa tus oídos y te nubla por un rato la urbanidad venidera. Quisiera ser la cinta que rodee tu cintura pisoteando fantasmas. Se va, con vos, un vagón atrás del otro, y el polen de tu pelo sigue vibrando en mi almohada.
domingo, 26 de diciembre de 2010
Porque
"(...)casi todos los niños son poetas, es decir, tienen con frecuencia un sentido bastante profundo del misterio; están en un mundo un poco como extranjeros que llegan a un país en el que nunca habían puesto los pies, y miran a su alrededor con mucho asombro. El objetivo de la educación es hacer desaparecer poco a poco este asombro explicándole al niño el sentido de lo que lo asombra. Y poco a poco crece y se siente totalmente a gusto en un mundo en el que ya nada puede asombrarlo. Y así es como mueren los poetas. El poeta es esencialmente un hombre que ha conservado en el fondo de sí mismo el sentido del misterio y la capacidad de asombro. Para un gran poeta, el mundo es nuevo cada mañana. Todos fuimos grandes poetas cuando teníamos una edad de la que con trabajos nos acordamos, y cada vez que un aspecto del cielo, o del agua, o de la tierra nos sorprende y nos arroja en esa especie de tristeza agradable que es una forma del asombro, es el poeta asesinado el que se mueve apenas en su tumba(...)"
Extraído de "Mi primer libro en inglés"
Julien Green
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Porque siempre te miro
como si no te hubiera visto nunca
Porque siempre suspiro
con tu amor detrás de la nuca
Porque llegas como si no te hubieras ido
porque me dejas volando
y yo sigo andando, silbando bajito
buscando aquel tesoro en el que anido
Porque siempre te busco
sabiendo que te encuentro
y siempre señalo los frutos del intento
Porque seremos más que uno
o al menos dos niños
buscando nuevos futuros
"Porque"
(Extraído de mi, antes que muera la imaginación y el mini-poeta que llevo dentro)
Feliz año para todos, el mío ya está bien garantizado
viernes, 3 de diciembre de 2010
Que nos queda
Eras tan hermosa como mi torpeza
Tenias la mirada más profunda que se podía contar
No te habían enseñado las proezas
de un abrazo con carta de identidad
Eras tan alta que mi amor no te llegaba a la cintura
y entre taquicardias de niñez logré la calma
en tus labios que por fin me acompañaban
y me llevaban de la mano a la locura
Belleza que no puedo comparar
siento tus brazos todavía al caminar
Me sigo acostando en tu abrigo de certeza
y dice mi latir que perdamos la cabeza
Llevo tus sueños en mis manos
perdona si te canso de tanto recitar
no sé decir de otra manera cuántos años
quisiera sentir tanto sin hablar
Alfombra de mi cuarto mas hermoso
dime cuántas noches voy a estar sin respirar
el aire más eterno y delicioso
de no sentir nunca al tiempo blasfemar
Princesa, mirame el alma
que nos queda toda la suerte por delante
que voy a decirte cada mañana
que el destino es un delirante
martes, 9 de noviembre de 2010
Como quien dice...
Andábamos, como dijo uno, “sin mapas ni candados”, pero también sin llaves ni brújulas. Convencido de que los cuentos de hadas se habían inventado para estas últimas, y como no existían, ergo, no había nada que buscar detrás del néctar de palabras, de ilusiones, de recovecos de utopía donde algunos antaño decían que giraban su coche para aparcarlo, estacionarlo aunque más no fuera algún tiempo.
Andábamos en una suerte de coche sin respaldo, haciendo inversiones, emitiendo moneda en la ciudad del amor, y éste se había llevado todas las reservas: el porcentaje de inflación de tristeza y hasta temor, ese fantasma que acecha en las esquinas con cara de pasado, era, digamos, alto.
Andábamos en el segundo o tercer sueño, ese que levanta nada más que espuma, y deja las olas al otro lado. Como aquel título, la vida era sueño. Sueño literal, sueño de esos de los que más vale despertarse o las hojas de la vida te llevan en escoba. Esos que no se sueñan, porque no se recuerdan.
Andábamos con el pasado vestido de vagabundo en plena ceremonia. Andábamos perdidos en la nebulosa de la fe, esa esperanza por lo menos rara que se tiene porque se tiene.
Algo de eso debía haber porque sino tu voz no se hubiera colado entre mis huesos con esa brisa tan leve y femenina que llegaba de tu boca. Ni mis ojos se hubieran tildado sobre los tuyos en tu monitor de alto brillo, ni mi memoria se hubiera vuelto atrás junto con mi cabeza para mirarte una vez más mientras bajabas las escaleras del subte, y yo buscando una vez más el acceso directo de tu risa, la tuya, sí, y la mía, la que me habías devuelto. Ni mis labios me hubieran dicho por favor, pedile otro, tras cada beso que me dabas, con tus ojos de café clavados en los míos. Ni mis manos se hubieran puesto el piloto automático para rodear tu cintura en cada esquina, aunque el semáforo pidiera lo contrario.
¿Recuerdas?
Pocas cosas tan gratas como mirar atrás en la memoria, en el acceso directo, en mis huesos, mi boca, mis manos y mis ojos. Hablarles en secreto y hacerles preguntas como un niño curioso y que sigan respondiendo lo mismo, y más. Dicen que no tienen que hacer memoria, ni repaso, porque lo que yo busco en la memoria, dicen, ellos lo buscan en el minuto anterior en el que te vieron. Y se sorprenden escuchando mi pregunta, como si hubiera que ir a buscar algo que se fue y no aquello que sigue estando.
Ahora bromeo y me río de ellos, porque pareciera que el paso del tiempo les es inmune, y yo ya conté un año y medio. Y ellos me miran como diciendo, dejalo, no tiene cura.
Algo de razón tendrán, porque al verte ir al trabajo subiéndote en aquel coche, espiándote desde tu balcón, ya les estoy preguntando cuándo vuelves.
viernes, 5 de noviembre de 2010
A más de uno
Debe dar tristeza y frío
ser un hombre artificial,
cabeza sin albedrío,
corazón condicional.
(Silvio Rodriguez; Tonada del albedrío; Segunda cita)
A los desmemoriados de turno
malditos volantes que acarician
el prado del mal recuerdo taciturno
¿será la praxis, será la codicia?
A los venidos a menos, a los ¿qué les pasó?
donde las banderas valen si las cargan
Los conversos nunca supieron donde se pone el sol
Y para la misa del domingo les quedó corta la sotana
A los de ayer, que perdieron el cáliz en un cine
los falsos patriotas de la democracia
los dialoguistas del no sé dónde
A los que dudan, a los conservas,
a los que no saben cuándo dar la mano
si la calle se bifurca, ¿quién tendrán al lado?
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En este país de senderos que se bifurcan la frase del cubano suena más que pertinente.
A todos ellos, a más de uno.
jueves, 30 de septiembre de 2010
Recordarás
Recordarás la madrugada
en la que entré por tu ventana
a buscar los colores
de aquel mañana que soñamos
Agujas inclementes no podrán
comprender por qué sigues cansada
aunque no hayas dormido, no tocarán
nunca la paz que siembras en el alba
Seguiremos maullándole al asfalto cuando cante
y corran las alarmas con traje y corbata
por la vida, por el centro de estas calles
No habrá despertador, ¿quién nos quita la redada?
Volveremos a mentir que se hará tarde
esperará en la parada aquel ramo de rosas
que perfume tus pestañas, fuertes, luminosas
¿quién dirá que es lujo ser responsable?
Vuelve pronto que el otoño ya se fue
con las flores de tu pelo por estas calles
que la noche espera otra vez
que esta cena dice que somos los mejores
Misterios
Despertarla hubiera sido cruel. No con ella, sino conmigo. Demasiado había allí, tan perfecto, acariciable y a la vez tan intangible como esa paz que transmitía entre recovecos. Tenía la maravilla de confundirme con una gracia inigualable entre sus sueños, y yo me perdía a punto tal de no distinguirlos de los míos.
El día que comprenda cómo puede ser que ilumine con los ojos aún estando despierta, habré resuelto un gran enigma. Si hasta cuando calla parece hablar, si estando quieta su pelo parece moverse y mullirse en la almohada, si su espalda parece un banco de arena, si su pecho tan suave, si su cuello tan de niña, si sus mejillas más aún.
Misterios tiene la vida y a veces mejor no develarlos. No, mejor conservar esa magia , tan pura, exquisita, inacabable, tan perdurable en el tiempo que no se sale del asombro.
Mejor acurrucarme, antes que despierte
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