Soy la palabra que no espera
el ruido que hace hablar a tu silencio
el nudo de la cinta de tu pelo
la mirada que quiere subir a tu marea

El canto de esperanza en el asfalto
los dedos torpes que sueñan con tu espalda
las amarras de un barco encallado
el asesino sin culpa ni redada

Desde mi ventana

Desde mi ventana

martes, 10 de marzo de 2009

Inocencia

No tenía ni deseo ni asombro

cuando alumbraste mi tarde con tus hombros

yo miraba con desgano la pared de mi jaula

te observaba con barrotes desde el fondo del aula


No encontraba porque no buscaba

no abstraía porque no sabía ni sumar

yo mentía que pensaba, yo hacía que restaba

vos enseñabas la certeza de igualar


No llegábamos ni a jóvenes promesas
.
con apenas diecisiete primaveras
.
nadie avisó que me sentías

nadie se enteró de mis manías


El mar hacía estruendo con su espuma

su ruido tapaba el temblor de mis piernas

cuando las manos con paciencia y con ternura

probaban el sabor de la inocencia

Hurto de mi envidia

Lo felicito caballero: ha ganado la batalla

de la eventualidad, al borde de la raya

en la que mi mundo entero estalla

cuando voy o vengo, donde vaya


Se escurrió entre la debilidad de la noche

entre la voluntad, el hartazgo y la paciencia

habrá que remarcar la inteligencia

que supone que cierre el broche


Será mejor que no te atrevas ni preguntes

con quien sueña mientras a tu lado duerme

quién sabe si miente, y aunque jure

tomará tiempo saber si miente


Quizás te cuente que en algún lugar

alguien la amó y dejó tal vez pasar

al hombre gris que ahora suspira

grita y llora cada vez que te mira


No temas que pregunte y maldiga

que me sambulla en develar el secreto

que supone que bordees en un día

lo que yo tejí con dos años y esmero


Ten a bien y mira que ya tuteo

apreciar el oro que te llevas

¿sabes cuántos náufragos viajeros

se perderían en las playas que navegas?


No se asuste caballero: ladro y no muerdo

entrego la vida hasta que el alma resista

no confunda despedida con envidia

ni el adiós con estar cuerdo

Hoy somos

Hoy somos la cama partida en dos

la mirada que no sabe si se fué

la carne que pregunta por el ayer

el día en que dijiste adiós


Hoy somos la duda del mañana

la palabra que se piensa a sí misma

el miedo del cristal sin pegamento

la cosecha del fruto del intento


Hoy somos la ausencia entreabierta

el prisma equívoco de luz incierta

la humedad de mi voz en tu contestador


Hoy somos la nostalgia de la risa

la ventana que se ríe terca

el nervioso parpadeo del reloj

Florina

Es presente, es todo siempre,
es futuro, es aroma puro, suelo seguro,
es certeza de presencia, inconsciencia de conciencia,
es concreta más allá de las fronteras, es canela,
es la lluvia y el sol, toda mi primavera.

Es sostén, es anhelo, es deseo, es esperanza,
es calma en tiempos de tristeza, es el norte,
es deseo, es pasión, es locura, es mansa,
es el cielo de su boca, es cualquier cosa que provoque.

Es inocencia, es sonrisa que baja la marea,
es mirada que detiene el pasar del tiempo,
es ruptura de soledad, es ganas de que llueva,
es el perfume que respiro, es la risa que contemplo.

Es mi perfección, mi brujula, mi equilibrio,
es templo de las sinrazones, de deseos prohibidos, es desafío,
es insolencia de tacto, es envidia del planeta, camino de desagüe,
es paisaje tranquilo y espacioso cuando falta el aire.

Es la suma de virtudes, es equilátero perfecto,
es placer con inquietudes, es división correcta,
es mi múltiplo y mi exponente, es entero,
es almohada de algodón su hombro y su pecho.

Es raíz donde crecer sin darse prisa,
es mi aroma al despertar, su beso, su sonrisa,
es el fin de la añoranza, ruina de la nostalgia.

Es alimento, es mi rutina sin rutina,
es amor sin condiciones, es sendero de buenas intenciones,
es vida llena de sueños e ilusiones,
es semilla que germina, es mi flor entre las flores:

Es Florina.

Esta noche

Porque las musas no tienen despertador

yo te escribo cada noche en tu ventana

y te odiaré mañana si no llegas hoy

y si llegas atrasaré tu reloj


Que la vida no es más que vos y yo

que no me vengan con trabajo y oficina

no toques madera, yo soy tu resina

y no me nombres hasta que salga el sol


Sabes que no tengo más que paladar

que me sonríe tu silueta en el hogar

que sueño con tu espalda en la penumbra

que me pierdo si tu mirada no me alumbra


Así que apaga ese teléfono

y dime que me has echado de menos

que te queda una deuda pendiente

que la pagarán los que esta noche no duermen

Desde tu almohada

"¿Sabes donde queda el fin del mundo?"

Pregunta curiosa si las hay, mi amor

"Es donde me llevas cada vez que duermes.

¿Sabes? Desde tu almohada se viaja mejor"


Busca en tu nido de arena

a mi viajero, mi náufrago perdido,

busca mi alma, nunca el olvido, y arrúllame

como a un niño hasta que salga el sol.


Enciende los candiles de tu abrazo,

cuéntame los pasos que pasean en tu andar,

préstame tus brazos, tu mejilla, tus retazos

y dime cuántos pájaros navegan en tu mar.



Gotea mi alma con tu polvo de estrellas,

con tus manos, mi princesa, mi más bella flor

y siembra mil semillas en mi espalda,

quizás desde tu almohada se sienta mejor.

Déjame

Déjame pensarte sola, a bordo,
sin acompañante, ni a tu costado ni al frente,
sin otro particular
que te salude atentamente.

Déjame soñarte de a ratos,
o al menos, pensarte en plena vigilia,
tratando de llevarte volando
a algún buen puerto,
que contigo no necesito soñar,
si verte es como soñar despierto.

Dèjame imaginarte como
si estuviéramos en plena guerra,
librando batallas en las que sos y seràs
el soldado que defiende mi frontera.

Déjame acariciarte,
de los pies a la cabeza: el cuello, la espalda,
esa piel (al menos, a mis ojos) aterciopelada,
sin hacerte el amor: mejor dejemos que èste nos haga.

Déjame llegar, sentirte, besarte,
dulce y caluroso, suave,
con pasión contenida,
con ganas, con apuro, pero sin prisa que,
al fin y al cabo, hoy es siempre todavìa.

Sino...tan solo...déjame