Soy la palabra que no espera
el ruido que hace hablar a tu silencio
el nudo de la cinta de tu pelo
la mirada que quiere subir a tu marea

El canto de esperanza en el asfalto
los dedos torpes que sueñan con tu espalda
las amarras de un barco encallado
el asesino sin culpa ni redada

Desde mi ventana

Desde mi ventana

domingo, 28 de abril de 2013

Latidos del corazón



Tus ojos la misma flor
Tu risa el mismo azul
Del cielo que hoy me deja ver
Que el horizonte no esta lejos para sentir
El latido del corazón.

Tus manos la misma luz
Tu aliento la misma sed
De colores que me hacen llorar
Al ver tus sueños como se hacen realidad
Profundidad de todos los mares.

Quería saber si tus manos podrían
Pintar la sonrisa que me faltó
Porque hoy mi sombra
Me arrastrado hasta la luz del sol.

Largas madrugadas y derramadas
Sobre cantos de cristal,
De pájaros al alba.

Tu voz la misma calma
Tus días la misma imagen
Que danzó como un Delfín
Y dibujo un jardín del alma en color
Que palpita encantado.

Tu adiós la misma sombra
Tu mundo el mismo viaje
En un camino sin retornar
Interminable como el viento inquieto y libre
Mágico y solitario.

Quería saber si tus manos podrían
Pintar la sonrisa que me faltó
Porque hoy mi sombra
Me arrastrado hasta la luz del sol.

Largas madrugadas y derramadas
Sobre cantos de cristal,
De pájaros al alba.








León Gieco
Album: El desembarco

sábado, 30 de marzo de 2013

La cordura







Reconocerme en los rincones de tu abrazo
Comprarte flores cuando sales del trabajo
Volver contigo cuando escucho el noticiero
Quedarme fuera y que me empape el aguacero
Para estar cuerdo
Y seguir despierto
Tenerte cerca cuando estalle la razón
Besar tu estambre, congelar la habitación
Contigo dentro
Para estar cuerdo.




(Ismael Serrano)





lunes, 31 de diciembre de 2012

Esta noche






Porque las musas no tienen despertador

yo te escribo cada noche en tu ventana

y te odiaré mañana si no llegas hoy

y si llegas atrasaré tu reloj


Que la vida no es más que vos y yo

que no me vengan con trabajo y oficina

no toques madera, yo soy tu resina

y no me nombres hasta que salga el sol


Sabes que no tengo más que paladar

que me sonríe tu silueta en el hogar

que sueño con tu espalda en la penumbra

que me pierdo si tu mirada no me alumbra


Así que apaga ese teléfono

y dime que me has echado de menos

que te queda una deuda pendiente

que la pagarán los que esta noche no duermen

Rayuela, Cap.36










La rayuela se juega con una piedrita que hay que empujar con la punta del zapato. Ingredientes: una acera, una piedrita, un zapato, y un bello dibujo con tiza, preferentemente de colores. En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al Cielo, casi siempre se calcula mal y la piedra sale del dibujo. Poco a poco, sin embargo, se va adquiriendo la habilidad necesaria para salvar las diferentes casillas (rayuela caracol, rayuela rectangular, rayuela de fantasía, poco usada) y un día se aprende a salir de la Tierra y remontar la piedrita hasta el Cielo, hasta entrar en el Cielo, (Et tous nos amours, sollozó Emmanuèle boca abajo), lo malo es que justamente a esa altura, cuando casi nadie ha aprendido a remontar la piedrita hasta el Cielo, se acaba de golpe la infancia y se cae en las novelas, en la angustia al divino cohete, en la especulación de otro Cielo al que también hay que aprender a llegar. Y porque se ha salido de la infancia (Je n’oublierai pas le temps des cérises, pataleó Emmanuèle en el suelo) se olvida que para llegar al Cielo se necesitan, como ingredientes, una piedrita y la punta de un zapato.

sábado, 9 de junio de 2012

Ventanas como piedras





Ventanas como piedras

y te veo entre la bruma como siempre

allí donde la espuma me lleve hasta tu vientre

¿cuándo llegas?


Sigo mirando tu risa de café

con mil mañanas a cuestas, y tantas noches

acariciando las lunas que te habitan

y la magia de tus ojos


Llevo en el tintero algunas dudas,

noches que debilitan corazones

y la puerta que se abre en el porvenir

que mira la frescura de tu pelo al regresar


Vendrás con dos valijas por mejilla

las del futuro y las mías

martes, 13 de diciembre de 2011






Es siempre la noche achacando tempestades, la mirada perdida con los ojos cerrados, una brisa que ingresa por la ventana siempre abierta y allí estás, dormida entre una luna que robé de un diciembre cansado, con un ronroneo felino entre dos sábanas desiertas, una mano tibia buscando hueco, un abrazo leve que confunda el sueño con las ganas de faltar al trabajo, una esperanza calma que crece detrás de esa sonrisa de niña tímida y feliz.